Llegar para el invierno: cómo reabrir una villa cerrada
¿Vuelves a tu casa de la Costa del Sol tras meses cerrada? Un orden de trabajo práctico: aire, agua, cocina, dormitorios, terrazas y comprobaciones útiles.
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Por qué una casa cerrada necesita algo más que un repaso
Muchos propietarios y residentes de invierno vuelven a la Costa del Sol a finales de otoño a viviendas que llevan meses cerradas. El aire viciado, una capa de polvo y algo de humedad son normales tras un verano sin abrir, y es más fácil resolverlos con un orden que de golpe.
Si puedes, pide a alguien de confianza que abra las ventanas y dé el agua uno o dos días antes de tu llegada, para que la casa no esté fría y completamente parada cuando entres.
Primero el aire, después el agua
Abre ventanas y persianas en lados opuestos de la casa para crear corriente y mantenlas abiertas varias horas. Hazlo a mediodía, cuando el aire de fuera está más seco.
Deja correr todos los grifos unos minutos, con agua fría y caliente, y descarga los inodoros y las duchas. Conviene renovar el agua que ha estado parada en las tuberías y en el termo. Si el termo llevaba meses apagado, enciéndelo y deja que llegue a temperatura; si notas olor o el agua sale turbia y no se aclara, que lo revise un fontanero.
La cocina: nevera, armarios y cubos
Empieza por la nevera y el congelador. Si estaban apagados, límpialos con agua tibia y un producto suave, sécalos bien y deja la puerta entreabierta unas horas antes de encenderlos. Pasa un paño por armarios y cajones y revisa la despensa por si hay algo que no debería estar.
Mira a lo largo de los rodapiés y detrás de los electrodomésticos por si hay señales de insectos o excrementos. Una limpieza a fondo y guardar la comida en recipientes cerrados a partir de ahora es la mejor prevención.
Dormitorios y textiles
La ropa de cama guardada durante meses huele a cerrado aunque esté limpia. Lávala y, si puedes, ventila colchones y almohadas al sol. Revisa los armarios y las esquinas de paredes orientadas al norte por si hay manchas gris verdosas, señal de que la humedad ha trabajado.
Sofás, cortinas y alfombras retienen polvo y olores. Aspíralos a fondo y manda a limpieza profesional lo que lo necesite antes de que el frío y la humedad del invierno hagan el secado más lento.
Terrazas, ventanas y exteriores
El verano deja velo de sal en los cristales, polvo y hojas en las terrazas y, a menudo, los muebles de exterior sucios. Barre, aclara y deja secar antes de volver a poner los cojines, y comprueba que desagües y canalones estén despejados antes de las lluvias de otoño.
Aprovecha el paseo para probar los detectores de humo y revisar la instalación eléctrica, la bombona de gas y los filtros del aire acondicionado. Son comprobaciones rápidas, mucho más fáciles al llegar que en plena noche fría.
Llega a una casa lista
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