Limpieza a fondo de la cocina: campana, horno y acero inoxidable
La grasa se acumula donde menos miramos. Cómo desengrasar campana, horno y acero inoxidable sin riesgos antes de la temporada de cocina de invierno.
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Por qué conviene limpiar la cocina a fondo antes del invierno
Tras un verano de barbacoas, ensaladas y comida para llevar, muchas cocinas se usan poco. Con el otoño vuelve el horno y los fuegos están encendidos durante horas, y la grasa que ya había en la campana o el horno acaba convertida en humo y mal olor.
La grasa de cocinar es pegajosa, atrae el polvo y, cerca del mar, también la fina película de salitre. Si se deja, se endurece y cuesta mucho más quitarla.
La campana extractora y sus filtros
Antes de nada, desconecta la campana de la corriente. La mayoría de los filtros metálicos se pueden sacar y dejar en remojo en agua muy caliente con un buen chorro de lavavajillas y una cucharada de bicarbonato; después se aclaran y se secan del todo antes de colocarlos. Mira el manual: algunos no son aptos para lavavajillas, y los filtros de carbón no se lavan, hay que cambiarlos.
Pasa un paño escurrido con agua tibia y jabón por la parte inferior y los bordes, siguiendo el sentido del acabado del metal. Con los filtros saturados la campana aspira mal, así que, si cocinas a diario, merece la pena hacerlo cada uno o dos meses.
Horno y placa sin humos agresivos
Para un horno poco sucio, una pasta de bicarbonato y agua dejada actuar unas horas y retirada con un paño húmedo funciona bien sin productos fuertes. Si la grasa está muy pegada, repite el proceso en vez de rascar, y no uses estropajos abrasivos sobre esmalte o cristal.
Saca las rejillas y déjalas en remojo en la bañera o en un barreño grande. En la placa, levanta los quemadores o las parrillas y limpia lo que hay debajo, donde se acumulan los derrames. En inducción o vitrocerámica, usa un limpiador específico y un paño suave.
Acero inoxidable sin marcas
El acero inoxidable marca las huellas y las gotas de agua, sobre todo con agua dura, algo habitual en la Costa del Sol. Límpialo con agua tibia y unas gotas de lavavajillas, siempre en el sentido del grano, y sécalo enseguida con una bayeta de microfibra limpia.
Para dar brillo, un poquito de aceite en un paño ayuda, pero extiéndelo en capa finísima. Evita la lejía y la lana de acero, que pueden dejar marcas o puntos de óxido.
Cuándo dejarlo en manos de profesionales
Limpiar la cocina a fondo es un trabajo lento y minucioso, y suele ser lo primero que se delega antes de recibir invitados o de poner una vivienda en alquiler. En Lavanda podemos incluir una limpieza detallada de la cocina en la visita, con productos suaves adecuados para cada superficie.

