Toallas suaves con agua dura: guía para la Costa del Sol
Por qué las toallas se ponen ásperas y apagadas en la Costa del Sol, y cómo lavarlas, secarlas y guardarlas para que sigan suaves y absorbentes.
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Por qué las toallas se ponen ásperas en la Costa del Sol
En buena parte del sur de España el agua es dura, es decir, lleva muchos minerales disueltos. Lavado tras lavado, esos minerales y los restos de detergente se acumulan en los rizos del algodón, y las toallas quedan ásperas, grisáceas y absorben peor.
El suavizante líquido lo empeora: recubre las fibras con una película que les impide absorber agua, así que la toalla da una sensación suave al principio y luego seca fatal.
Un lavado que mantenga el algodón suave
Usa menos detergente del que indica la etiqueta: pasarse con el jabón es la causa más habitual de toallas rígidas. Lávalas con el tambor sin llenar del todo, para que se muevan bien, y añade un producto anticalcáreo para la lavadora si la tuya no lleva descalcificador.
Cada uno o dos meses, haz un lavado en caliente sin suavizante y con un vaso de vinagre blanco en el cajetín para ayudar a soltar los restos acumulados. No mezcles nunca vinagre con lejía y revisa antes la etiqueta, porque no todas las toallas ni todas las lavadoras admiten altas temperaturas.
Secar sin estropear los rizos
Sacude cada toalla antes de tenderla o meterla en la secadora para que los rizos se levanten. Al sol de Andalucía se secan enseguida y quedan frescas de forma natural, aunque el sol fuerte puede desteñir los colores oscuros, así que dales la vuelta.
En la secadora, usa temperatura media y sácalas cuando estén casi secas. Secarlas de más vuelve el algodón quebradizo, y las bolas de lana ayudan a mantener las fibras esponjosas sin dejar película.
Guardar las toallas en una casa húmeda
Una toalla aún húmeda doblada en un armario cerrado huele enseguida a cerrado, sobre todo cerca de la costa en invierno. Asegúrate de que estén totalmente secas antes de doblarlas y deja algo de espacio entre las pilas para que circule el aire.
En una segunda vivienda que pasa temporadas vacía, guarda un juego de repuesto en una bolsa de algodón transpirable en lugar de plástico, y lávalo de nuevo antes de usarlo.
Toallas para invitados y alquileres vacacionales
Las toallas de un alquiler se lavan mucho, así que conviene rotar los juegos y cambiar las que se hayan quedado finas o grises: los huéspedes se fijan en ellas más que en casi cualquier otro detalle. El algodón blanco de buen gramaje es fácil de mantener fresco a altas temperaturas.
En Lavanda podemos encargarnos de la ropa de cama y las toallas dentro de una limpieza periódica o de un cambio de huéspedes, para que tu casa o alquiler esté lista cuando lleguen. Cuéntanos cómo te gusta y lo planificamos contigo.


