Ácaros y alergias: cómo limpiar una casa para alérgicos
¿Estornudas en casa? Cómo reducir ácaros y polvo en una vivienda húmeda de la Costa del Sol: paño húmedo, ropa de cama, aspirador HEPA y humedad.
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Por qué el polvo da más guerra en una casa de costa
El polvo doméstico es una mezcla de fibras, células de la piel, polen, tierra y excrementos de ácaros, unos bichitos microscópicos. Se alimentan de escamas de piel y prosperan con calor y humedad, algo muy común en muchas casas de la Costa del Sol en otoño e invierno.
A partir de noviembre se ventila menos y se enciende la calefacción o el aire acondicionado, así que el polvo circula y se deposita en lugar de salir de casa. Si alguien tiene asma, rinitis o la nariz tapada que empeora dentro de casa, cambiar la forma de limpiar puede ayudar. El diagnóstico de una alergia lo confirma el personal médico: la limpieza acompaña al tratamiento, no lo sustituye.
Quita el polvo siempre en húmedo
El plumero o el trapo seco casi siempre devuelven el polvo al aire. Es mejor una bayeta de microfibra ligeramente humedecida, que lo arrastra y lo retiene; aclárala o cámbiala a menudo.
Limpia de arriba abajo: primero estantes, marcos, parte superior de las puertas y lámparas, después los muebles, y al final rodapiés y suelos. No olvides los sitios donde más se acumula: encima de los armarios, aspas de ventilador, lamas de persianas y la parte trasera del televisor.
Cama, colchón y textiles
La cama es donde más tiempo pasamos cerca de los ácaros. Lava sábanas y fundas de almohada cada semana, y nórdicos y protectores de colchón con regularidad. Lo habitual es recomendar 60 °C para la ropa de cama, porque a esa temperatura se eliminan los ácaros; mira antes la etiqueta, ya que no todos los tejidos lo aguantan.
Ventila el colchón al cambiar las sábanas y aspíralo despacio por las dos caras. Cojines, mantas y fundas de sofá también acumulan polvo: lava lo que se pueda y aspira el resto con el cepillo de tapicería. Las cortinas pesadas y las alfombras merecen el mismo cuidado cada pocas semanas.
Aspira bien y controla la humedad
Un aspirador con sistema sellado y filtro HEPA retiene el polvo fino en lugar de devolverlo por el escape. Pasa despacio, porque con prisa se queda polvo atrás, y vacía el depósito o cambia la bolsa fuera de casa; si eres sensible, mejor con mascarilla.
La humedad importa tanto como la limpieza. A los ácaros les cuesta más vivir en aire seco, y suele recomendarse mantenerla en torno al 50 % o menos. Un higrómetro es barato; un deshumidificador, ventilar en los días secos y separar los armarios de las paredes exteriores húmedas ayudan mucho.
Productos suaves y ayuda para lo más pesado
Los perfumes fuertes y los aerosoles pueden irritar las vías respiratorias sensibles. Para el día a día suele bastar jabón neutro y agua, o un limpiador suave sin perfume. No mezcles productos y ventila cuando uses alguno más fuerte.
Una limpieza a fondo antes de recibir invitados, tras una larga ausencia o al empezar el invierno es donde más se agradece un equipo profesional, sobre todo para colchones, tapicerías y rincones de difícil acceso. En Lavanda acordamos contigo de antemano los productos y las zonas prioritarias, para limpiar tu casa según lo que necesite tu hogar.


