Cuidado de alfombras en una casa húmeda de la costa
Lana, seda, algodón o yute: cómo aspirar, tratar manchas y secar alfombras en un invierno húmedo de la Costa del Sol, y cuándo acudir a un especialista.
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Por qué las alfombras necesitan más atención en la costa
Una alfombra recoge en silencio todo lo que entra en casa: la arena de la terraza, el polvo fino de la calima, pelo de mascotas y, en invierno, también humedad. En la Costa del Sol el ambiente suele ser húmedo de noviembre a marzo, y una alfombra sobre suelo frío de baldosa o mármol tarda en secarse.
Las fibras naturales como la lana, el algodón o el yute absorben esa humedad. Si no se vigila, aparece olor a cerrado, los colores se apagan y, en el peor de los casos, sale moho por la parte de abajo. Con una rutina sencilla se evita casi todo.
Cómo aspirar bien
Aspira las alfombras de más paso una o dos veces por semana y el resto cada quince días. En lana de pelo, seda o alfombras con flecos usa solo succión, o desactiva el cepillo rotatorio, porque tira de las fibras y enreda los flecos. Aspira a favor del pelo y después, suavemente, en transversal.
Cada pocos meses levanta la alfombra y aspira el suelo de debajo y el reverso. La arena que se queda debajo actúa como papel de lija sobre la alfombra y sobre el suelo, algo especialmente importante en el mármol pulido.
Manchas y derrames: rápido y sin frotar
Absorbe el derrame con un paño blanco limpio, de fuera hacia dentro. No frotes: la mancha penetra más y las fibras se estropean. En la mayoría de alfombras de lana y sintéticas, un poco de jabón suave de pH neutro en agua fría sobre un paño es un primer intento seguro.
Prueba siempre cualquier producto en una esquina que no se vea y usa la mínima cantidad de agua. Evita lejía, agua caliente y quitamanchas fuertes en lana, seda y alfombras anudadas a mano. El vino tinto, el aceite y los accidentes de mascotas pueden ser rebeldes: si el primer intento suave no funciona, mejor parar que restregar.
Mantener las alfombras secas en invierno
De vez en cuando, saca la alfombra en un día seco y con brisa y déjala airear a la sombra; el sol directo y fuerte descolora los tintes. Si puedes levantar un borde, comprueba que el reverso y el suelo estén secos y sin manchas oscuras ni olor a humedad.
Un antideslizante transpirable ayuda a que circule el aire por debajo. También ayudan ventilar la estancia, usar un deshumidificador en las zonas muy húmedas y girar la alfombra cada pocos meses para repartir el desgaste y la luz. No guardes una alfombra en una bolsa de plástico: la humedad atrapada la estropea.
Cuándo recurrir a un especialista
Las alfombras de seda, antiguas o anudadas a mano, las manchas grandes, los olores profundos de mascotas y cualquier alfombra que haya estado mojada más de un día es mejor dejarlas en manos de un profesional de limpieza de alfombras. Lavarlas en casa puede encogerlas, desteñirlas o causar daños sin vuelta atrás.
Lavanda se ocupa de lo habitual: aspirar con cuidado las alfombras y el suelo de debajo durante una limpieza periódica, y avisarte si algo parece húmedo o desgastado. Reserva online para ver el precio de partida; confirmamos el precio final de tu casa antes de la limpieza.


