Cómo limpiar a fondo la nevera y el congelador en casa
Limpieza a fondo de la nevera y el congelador en la Costa del Sol: malos olores, moho en las juntas, descongelado y consejos antes de las fiestas navideñas.
· 3 min de lectura

Por qué la nevera necesita algo más que un trapo
La nevera es de los pocos sitios de la cocina donde se juntan a diario comida, humedad y calor. Un derrame bajo una balda, un tarro olvidado o una junta húmeda bastan para que aparezcan malos olores, y en una casa de costa con humedad el moho en las gomas sale con más facilidad de lo que parece.
El final del otoño es buen momento para una limpieza a fondo: la nevera está a punto de llenarse por Navidad, y empezar con ella limpia ayuda a ver lo que realmente hay dentro.
Vacía, desenchufa y revisa
Saca todo y revisa las fechas de caducidad. Guarda los productos frescos en una nevera portátil o una caja con hielo mientras trabajas, sin dejarlos fuera más tiempo del necesario. Desenchufa la nevera o apágala desde el mando, para que las superficies no estén heladas mientras limpias.
Retira las baldas, los cajones y los compartimentos de la puerta que sean extraíbles. Deja que las baldas de cristal alcancen la temperatura ambiente antes de lavarlas con agua tibia, porque un cristal muy frío puede romperse si entra en contacto con agua caliente.
Limpia el interior con suavidad
Lava baldas y cajones a mano con agua tibia y un poco de lavavajillas suave, aclara y seca. Limpia las paredes interiores con un paño escurrido en agua tibia con una cucharada de bicarbonato, que ayuda con los olores y es suave con el plástico. Evita la lejía fuerte, los estropajos abrasivos y los ambientadores muy perfumados, porque pueden dejar residuos y olores que pasan a los alimentos.
No olvides el orificio de desagüe de la parte trasera del compartimento de la nevera: si se obstruye, el agua se acumula en el fondo. Límpialo con cuidado con un bastoncillo o una herramienta fina y blanda, y consulta el manual de tu modelo.
Juntas, congelador y parte trasera
Las juntas de la puerta son donde se esconden la suciedad y el moho, en los pliegues. Límpialas con un cepillo suave o un bastoncillo con agua tibia jabonosa, sécalas bien y comprueba que siguen siendo flexibles y cierran con firmeza. Una junta que ya no cierra bien obliga al aparato a trabajar más.
En el congelador, descongélalo si se ha acumulado hielo, con toallas para recoger el agua y sin usar nunca cuchillos ni objetos afilados para quitar el hielo, porque pueden dañar el revestimiento. Una vez al año, si puedes hacerlo con seguridad, separa la nevera de la pared y aspira el polvo de la parte trasera y de la zona de debajo: con la rejilla llena de polvo le cuesta más mantener el frío en un verano caluroso.
Seca, recoloca y mantén la frescura
Seca todo bien antes de volver a encender la nevera y deja que se enfríe antes de colocar los alimentos. Pon lo más perecedero en las zonas más frías y guarda la carne y el pescado crudos en la balda inferior, en un recipiente tapado.
Un repaso rápido a los derrames cada semana y una limpieza completa cada dos o tres meses mantienen los olores a raya. Si cuidas una villa o una casa de vacaciones, vacía del todo la nevera antes de una ausencia larga y deja la puerta entreabierta, para que no se forme moho mientras no estás. En Lavanda incluimos los electrodomésticos en nuestras limpiezas profundas de cocina si lo pides, con productos suaves y naturales.


