Cómo limpiar las cortinas en una casa de costa en España
El sol, la brisa marina y el polvo cansan las cortinas. Cómo quitar el polvo, lavarlas y refrescarlas en la Costa del Sol antes de la humedad del otoño.
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Por qué las cortinas piden atención tras el verano
Las cortinas guardan sin que nos demos cuenta todo lo que hay en el aire: polvo fino, polen, olores de cocina y, cerca del mar, una ligera capa de sal. Después de un verano con las ventanas abiertas y mucho sol, la tela además se desgasta y se descolora en los pliegues que dan al cristal.
El otoño es un buen momento para ocuparse de ellas: aún hace tiempo seco para ventilar bien la tela y todavía no toca cerrar las ventanas por la humedad.
Primero, limpieza en seco: sacudir y aspirar
Antes de lavar, hay que quitar el polvo. Sacude las cortinas fuera, en la terraza si puedes, y pásales el aspirador con el cepillo suave y potencia baja, de arriba abajo. Aspira también la cenefa, la barra y el alféizar; si no, el polvo vuelve a caer sobre la tela limpia.
En cortinas pesadas y forradas que no se pueden lavar, este aspirado periódico suele ser el mejor cuidado que puedes darles.
Lee la etiqueta antes de lavar
Las cortinas de algodón o poliéster suelen admitir lavadora en ciclo delicado y en frío, con detergente suave y el tambor solo medio lleno para que se muevan con libertad. Quita antes los ganchos y las anillas.
El lino, la seda, el terciopelo y todo lo que lleve forro o capa térmica es otra cosa: sigue la etiqueta o llévalo a una tintorería. Si la cortina no tiene etiqueta, trátala como delicada y prueba cualquier producto en una esquina que no se vea.
Secar y colgar con cuidado
Evita la secadora salvo que la etiqueta lo permita, porque el calor encoge muchos tejidos. Sacude la cortina, cuélgala todavía algo húmeda y deja que su propio peso estire las arrugas. Con nuestro clima seco suele bastar con unas horas.
Asegúrate de que la tela esté completamente seca antes de cerrar la habitación por la noche. Una cortina húmeda junto a un cristal frío es el lugar donde empieza el moho.
Para que duren frescas todo el año
Si alguna cortina recibe mucho sol por la tarde, ve rotándolas o añade un visillo que proteja la tela principal. En invierno, ventila unos minutos cada día para que no queden en un aire estancado y húmedo, y revisa el bajo de las ventanas con condensación.
Si cuidas una villa con ventanales grandes o una vivienda de alquiler que debe estar impecable entre huéspedes, en Lavanda podemos incluir las cortinas en una limpieza a fondo. Y te diremos con sinceridad cuándo una tela es mejor dejarla en manos de un especialista.

