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Olor en lavadora y lavavajillas: rutina mensual que funciona

La ropa con olor a humedad y los vasos opacos suelen empezar dentro del electrodoméstico. Una rutina mensual para lavadoras y lavavajillas con agua dura.

· 3 min de lectura

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La lavadora y el lavavajillas son cálidos, húmedos y están cerrados casi todo el día: justo lo que les gusta al moho y a las bacterias. Si además lavas a baja temperatura, usas detergente líquido y vives cerca del mar, con su humedad, es fácil que se acumule mal olor en el tambor, en la goma de la puerta y en el cajetín del detergente.

En buena parte de la Costa del Sol el agua del grifo es dura, así que la cal también se pega a las resistencias y a los brazos del lavavajillas. La cal atrapa residuos y obliga a la máquina a trabajar más, y los dos problemas se alimentan entre sí.

La lavadora: cinco minutos al mes

Pasa un paño húmedo por la goma de la puerta y revisa los pliegues, donde se acumulan pelos, pelusa y moho negro. Si tu modelo lo permite, saca el cajetín del detergente y acláralo con agua templada. Después, deja la puerta y el cajetín entreabiertos entre lavados para que el interior se seque.

Una vez al mes, haz un ciclo en vacío en caliente (a 60 °C o la temperatura más alta que ofrezca tu lavadora) con un limpiador específico o un descalcificador apto para lavadoras. Revisa y vacía también el filtro de la bomba de desagüe, normalmente tras una tapa pequeña en la parte inferior frontal. Ten una toalla a mano: saldrá algo de agua.

El lavavajillas: filtro, brazos aspersores y sal

El filtro del fondo del lavavajillas es el origen habitual del mal olor. Sácalo, quita los restos de comida y frótalo con un cepillo suave. Comprueba que los orificios de los brazos aspersores no estén obstruidos por cal o partículas; un palillo los despeja.

Donde el agua es dura, el depósito de sal del descalcificador es importante. Si los vasos salen opacos o con manchas blancas, comprueba que haya sal y que el nivel de dureza se ajuste al agua de tu zona; el manual explica cómo cambiarlo. Después, haz un ciclo en vacío en caliente con un limpiador de lavavajillas cada uno o dos meses.

Lo que conviene evitar

No mezcles nunca lejía con vinagre ni con ningún ácido: la mezcla libera gases tóxicos. Usa un producto cada vez y aclara bien. El vinagre y el ácido cítrico descalcifican, pero el uso frecuente de vinagre fuerte puede resecar las gomas con el tiempo, así que sigue las indicaciones del fabricante y no lo conviertas en un hábito semanal.

No te pases con el detergente ni con el suavizante: el exceso de residuo alimenta el olor en lugar de evitarlo. Y si el olor vuelve justo después de limpiar, o ves fugas de agua, llama a un técnico en vez de esperar a que otro ciclo lo arregle.

Cómo encaja Lavanda

Limpiar gomas, cajetines y bordes de puerta es una tarea pequeña que se olvida con facilidad, y es especialmente útil en casas vacacionales que pasan semanas cerradas. Si quieres que esté hecho antes de que lleguen los huéspedes o de tu regreso, pídenoslo al reservar y lo incluimos en la limpieza.

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